martes, 1 de diciembre de 2009

LA EDUCACIÓN, LAS ELITES Y EL PODER

Una de las trabas que tienen los gobiernos para generar una educación pública de calidad, es que ésta implicaría aumentar de forma creciente la competencia en torno al poder y el control del Estado. Sobre todo para las elites que se educan de forma privada, sus propios hijos.

Las elites, entre éstas las que gobiernan y controlan el Estado, se educan de forma privada. Es decir, no dependen bajo ningún punto de vista de la instrucción que el Estado entregue.

No sólo tienen la posibilidad de pagar escuelas privadas de alta calidad o profesores particulares especializados que refuercen las debilidades académicas de sus pupilos, sino que incluso pueden enviarlos fuera del país si las condiciones no están dadas.

Lo irónico es que esas mismas elites, deciden cuánto, cómo, dónde y a quiénes educa el Estado. Y esas mismas elites son las que monopolizan el conocimiento y se atribuyen la facultad de reconocer o rechazar ciertos saberes o la forma de instrucción que se aplica.

Esas mismas elites, han sustentado un sistema público de educación primario y secundario que es cada vez más segmentado, menos eficiente en su rol formador y más eficiente en cuanto a sustentar y sedimentar la desigualdad.

Entonces se produce una paradoja tremenda -aunque explicable desde el punto de vista político y de las elites-. Las clases privilegiadas, que prefieren las escuelas privadas para las primeras fases de instrucción de sus hijos (pues consideran de muy mala calidad las instituciones públicas) luego tienen como primera opción las universidades estatales.

O sea, optan por los servicios educacionales que ofrece el mismo agente que en otros momentos rechazan. En esto no se hace juicio de valor en cuanto a la opción sino la constatación de dicha extraña regularidad.

Valdría la pena preguntarse ¿Por qué las elites optan por los servicios universitarios del Estado, cuando la mayoría de las veces los consideran como ineficientes, malos y defectuosos?

La respuesta es muy simple. Optan por la vía más fácil y directa para hacerse del poder del Estado –no olvidemos que son elites-.

¿Por qué dirán algunos? Por algo simple. El Estado es un instrumento controlado por elites que se reproducen de forma histórica, y a la vez es un monopolio que valida y reconoce sólo a sus propias instituciones.

Como el Estado no reconoce más que sus propios brazos y extensiones. Para hacerse del botín estatal, las clases privilegiadas deben tomar el control de sus centros de validación, de los centros que monopolizan y distribuyen el conocimiento. O sea, los centros de educación superior del Estado.

La sociedad, sometida al poder monopólico del Estado y la hegemonía de sus centros de conocimiento, termina sin saberlo, por legitimar sólo esas mismas instituciones y a los dirigentes que surgen de éstas, que van colocando diversas barreras de entrada en diversas áreas, sobre todo cuanto al conocimiento y al ejercicio del poder.

Por eso quizás, un científico como Claudio Bunster –que es parte de la misma elite- dijo en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, que las universidades chilenas son como pequeños soviet. De forma implícita, la frase hace alusión a la fuerte relación entre los intereses del poder político y el mundo académico.

Por eso, un sistema educacional público de alta calidad y alta cobertura, no sólo implicaría eliminar barreras de entrada existentes, sino que sería un alto riesgo para el poder de las clases dirigentes, pues aumentaría la competencia en torno a alcanzar puesto de influencia.

Además, un sistema de educación eficiente podría darle mayor independencia a un número importante de ciudadanos en cuanto al Estado y por tanto aumentar la oposición a su hegemonía y dominio irrestricto.

Como el sistema no es cerrado, un estudio del propio departamento de Economía de la Universidad de Chile demostró las diferencias entre sus alumnos, donde aquel miembro de la elite siendo el peor alumno, tiene garantizado entre 30 a 40% más de sueldo que el mejor alumno que viene de un sector medio-bajo.

Otro estudio de la Universidad Adolfo Ibáñez demostró que el 71 por ciento de la elite chilena estudia en los mismos colegios y el 20 por ciento de ellos ha estudiado en el Saint George. O sea, comparten mucho capital social.

¿Qué conocimiento surge de este monopolio de las elites en el mundo político y académico? Ninguno, sólo el instrumental para continuar con su hegemonía.

Quizás por eso, la innovación en nuestro país es más bien débil y la democracia tan poco competitiva. Y como reitero Bunster: “El problema con la ciencia y la innovación en Chile no está en los investigadores, sino que en el sistema establecido, que incluye al aparato universitario tradicional".

13 comentarios:

Javier Bazán dijo...

De tú post, habría que decir que una parte de la elite es la propicia la educación estatal, mientras educa a sus hijos en colegios privados. Esa misma elite obliga a las familias pobres a trasladarse a otro colegio estatal.

La propaganda de MEO sobre la educación trae luces. Ricardo Lagos se educó en el Instituto Nacional, que dicho sea de paso, es bastante selectivo. Bachelet estuvo en breve tiempo en esa educación, pero para la propanganda que ella oficializa,esa estadía le cambió la vida; aunque no sea así.

La cuestión se resolvería con el cheque escolar.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Creo que en este ámbito son todos estatistas, pues en el fondo ven a la educación como una forma de control, de cooptación, de proselitismo, no de liberación.

Unos obligan a las familias al colegio estatal y otras al colegio religioso...

Como dice Stirner, "La educación proporciona la superioridad y convierte en señor: por eso en aquella época de señoría constituía un instrumento para el desempeño del poder".

"La pedagogía no ha de pretender civilizar a los hombres, sino formar personas libres, caracteres soberanos, y la voluntad, tan duramente oprimida hasta ahora, no debe debilitarse más".

La educación universal de la escuela debe ser una formación para la libertad, y no para la servidumbre.

mdgrkb dijo...

Hola, Jorge.

Muy interesante este artículo que has escrito.

Sería bueno si por favor agregas links a los estudios que citas.

Aunque no es el foco de lo que tratas en tu artículo, hay un aspecto que me preocupa respecto de la educación pública: plantear que ésta deba ser gratis para todos. Creo que es una propuesta irreal, irresponsable.

Los candidatos suelen enfatizar los derechos que garantizarán, y evitan o minimizan referirse a las responsabilidades que sus electores deben cumplir, ya que es impopular, no les da votos.

Creo que es importante que el Estado sea más responsable en su planteamiento y fije cuotas de garantía. Finalmente esas garantías, ya sea para estudio u otros fines sociales, requieren financiamiento.

Creo que sería mucho más transparente y responsable una mayor difusión de los programas de becas y crédito para estudios superiores, y sus resultados.

Cuánto exactamente está el Estado en condiciones de financiar, en becas y créditos, y cómo los beneficiarios han respondido a esa inversión que el Estado ha hecho en ellos.

Los recursos públicos son finitos. El Estado no puede crear una expectativa irreal respecto de su capacidad de apoyar ilimitadamente a las personas en financiar sus estudios, entre otros aspectos.

En la medida que los recursos invertidos por el Estado son retribuidos, ya sea a través de acciones de servicio público por parte de quienes estudiaron gracias a becas, como a través del pago de su crédito por parte de quienes lo recibieron; sólo entonces el Estado puede asumir, responsablemente, el riesgo de repetir el ciclo. Pero que no se engañe a la gente haciéndola creer que el Estado debe garantizar educación gratuita para todos. El mensaje debe ser que todos como sociedad somos responsables de administrar los recursos de que disponemos. No es razonable que las personas esperen que el Estado, como una especie de ente aislado, deba asumir el costo de la educación de sus hijos. Es un sistema en el que todos influimos, y podemos hacerlo de buena o mala forma. Y el rol que a mi juicio debe jugar el Estado, como padre responsable, es informar a la sociedad sobre el curso de esta gestión: de cuántos recursos disponemos para becas y créditos y cómo están respondiendo quienes han recibido previamente esos beneficios.

Teniendo esa información la sociedad podrá evaluar y decidir, por ejemplo, si es prudente o no tener hijos si no tiene los medios para pagar educación privada. También podrá sancionar socialmente a aquéllos que no han cumplido con pagar su crédito estatal, ya que son ellos, miembros de la propia sociedad, y no un Estado abstracto, quienes determinan los recursos disponibles para cada nuevo ciclo de apoyo a cada nueva generación.

Saludos

Javier Bazán dijo...

Entonces, la solución es educarlos en las propias casas, como se está dando en los Estados Unidos.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

El problema es que el Estado y las corporaciones mantienen el monopolio mediante toda una estructura legal que dice qué es legítimo y que no.

Patoace dijo...

Interesante artículo, aunque por la profundidad del análisis eché de menos una conclusión.

Creo además que pones demasiado énfasis en las élites, como si fuera una organización. En este caso, lo que llamas élites no es un grupo con una voluntad común de mantener el poder, sino padres que hacen lo que creen mejor para sus hijos, y les aseguran la mejor educación a la que tienen acceso ¿harías tú algo diferente?

Finalmente, desconfío de los enunciados que inician con "la educación debe..." me huelen a adoctrinamiento. Que cada padre elija para sus hijos qué debe hacer la educación y el Estado los apoye. Esa es mi simple propuesta.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Patoace, claramente los padres tienen derecho a educar a sus hijos de la forma que les parezca (si eres coherente, estarías de acuerdo que en algunos colegios se enseñe a usar el condón o doctrinas ateas y que el Estado les apoye). Ojalá todos pudieran pagar colegios o tutores.

De hecho el punto de la crítica es ese, pues ese derecho actualmente es sólo una isonomía al igual que los derechos políticos.

No todos pueden ejercerlos por el monopolio estatal de quienes irónicamente se educan de forma privada.

Quienes controlan la institucionalidad para educar, la mal utilizan por indolencia y para mantener el poder y excluir a otros.

Porque una ciudadania bien educada, crítica y conciente, no sólo no creeríoa las mentiras de las campañas no votando por nadie, sino que se autogobernarían.

En cuanto a las elites, creo que pecas de ingenuo. ¿Acaso Frei, Piñera, MEO no son una elite que mantiene el poder?

Y de eso se extienden nexos familiares. O sea una organización, donde se casan, hacen negocios, veranean en los mismo balnerarios, etc.

Saludos

Patoace dijo...

Estaría de acuerdo en que el Estado apoye a los padres que quieren que sus hijos aprendan acerca de condones y ateísmo, aunque no sea lo que yo le enseñaría a los míos.

Si bien la crítica es válida, el problema aparece cuando la solución que se propone para alcanzar la igualdad es quitarle la libertad a aquellos que ya gozan de ella, sea por motivos de cuna o riqueza.

Tampoco estoy de acuerdo con eso de que una ciudadanía bien educada se autogobernaría, me suena a pelagianismo, pero eso ya es otro tema.

No soy ingenuo, es claro que las personas que mencionas forman una élite, lo que no veo es una volutnad conciente de excluir. Todas las comunidades humanas han tenido élites y pueblo, no es una decisión, es la condición natural del ser humano.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

1) Nadie habla de quitar la libertad de educar como se quiera ¿De dónde sacas eso?

Sin embargo, y ese es el problema, la cuna y la riqueza no necesariamente se han originado de forma ética o justa. Así, alguien que se hizo rico mediante el uso de esclavos ¿Es legítimamente rico? ¿O el hijo de un dictador tiene derecho legítimo a ejercer a esa libertad por cuna? En ambos casos la respuesta es no.

2) En cuanto al autogobierno, creo que desconoces la noción republicana de esta idea o la noción kantiana del imperativo categórico.

La idea de Pelagio (Pelagianismo) es similar a la que se puede aplicar al tema del contrato social y el estado de naturaleza.

¿Pensamos en la ley y la coacción del Estado al efectuar cada uno de nuestros actos? No ¿Y por qué la mayoría actúa de buena forma?

¿Acaso si no hubiera Estado darías rienda suelta a tus instintos salvajes? ¿Si te dijeran que no existe dios y te lo demuestran, dejarías de ser bueno o de actuar bien?

Y fíjate que la historia también demuestra que la creencia en dios tampoco evita que los hombres cometan malos actos, sean criminales, asesinos, violadores, etc. Es más, en muchos casos culpan al diablo de sus propios actos. Es decir, la religión les sirve para restarse responsabilidad.

Algunos tienen la noción de Rousseau de que el hombre es bueno y la sociedad lo corrompe. Pero otros planteamos que es necesaria la educación, la formación, y no sólo la instrucción para generar personas reflexivas, pacíficas y libres.

3) En cuanto a que las elites se conforman de acuerdo a las condiciones naturales del ser humano. Según ese argumento, Lagos Weber o el negro Piñera pertenecen a las elites porque tienen cualidades personales superiores y no por ser hijos de.

Lo cierto es que las elites se reproducen no por un orden espontáneo sino porque crean formas de reproducción, antes era el derecho divino, la falacia de la sangre azul, la tradición, el monopolio del conocimiento, de las tierras, de la riqueza, de la fuerza. (Te recomiendo leer a Gaetano Mosca).

Patoace dijo...

1) No digo que tú lo digas, digo que "los problemas empiezan cuando...". Si el hijo de un dictador no ha cometido ningún delito, no veo motivo para privarle de su libertad. La legitimidad de la riqueza es un juicio ético, que el Estado no está en condiciones de efectuar.

2) Conozco el imperativo categórico, sólo que no me convence. Dices que la "mayoría actúa de buena forma" pero eso es una afirmación muy relativa ¿qué mayoría? ¿cuál es la buena forma?

Si un supermercado pone cajas por donde la gente pase voluntariamente ¿crees que la mayoría pagaría un precio justo por lo que tomó? Seguramente las personas con mayor educación lo harían, lo que nos lleva a concluir que el ser humano sin educación (en estado natural) no es bueno, y no puede autogobernarse.

No digo que las élites sean buenas, digo que son naturales, es decir, surgen sin esfuerzo. Que algo sea natural no significa que sea bueno.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

1) Fíjate que aún cuando el hijo del dictador no ha cometido delito alguno, el dinero que usa el dictador para educarle o para la propiedad que le hereda a su hijo, fueron apropiadas probablemente mediante agresión o apropiación ilegitima, es decir injustamente.

De hecho, la legitimidad de la apropiación de la propiedad es lo que se cuestiona, no de la riqueza. Tampoco es el estado el que dirime eso, sino la ética.

Ejemplo: El Estado antes reconocía y validamente legalmente la esclavitud (la propiedad de un hombre sobre otro) y las transacciones derivadas de ella. ¿Era ética por eso? No.

Esa apropiación y cualquier intercambio relativo a ella eran ilegítimos pues surgían de la agresión. O sea, si tu ahorraste dinero y compraste a otro el esclavo, mediante una libre transacción, tu propiedad sobre ese esclavo sigue siendo ilegitima porque fue producto de una apropiación ilegitima originalmente.

Lo mismo corre para el hijo del dictador, pues el dinero con que lo educan o la casa que le compra es producto de una apropiación ilegitima.

2) Me dices: “Dices que la "mayoría actúa de buena forma" pero eso es una afirmación muy relativa ¿qué mayoría? ¿Cuál es la buena forma?”

Fíjate que ese argumento enarbola algunos para decir que la homosexualidad es anormal y antinatural, porque atenta contra la familia y la buena vida porque la mayoría no hace eso. Tú mismo dices entonces que ese argumento contra los homosexuales es relativo y subjetivo.

La buena forma es no agredir y respetar acuerdos. El resto es relativo.

3) Me hablas de precio justo, pero antes ¿Quién define el precio justo? ¿Cuál es el precio justo? ¿Qué entiendes por precio justo?

Aún cuando sea muy instruido ¿Puedes determinar el precio justo de cada bien por ti sólo?

De hecho es mala tu conclusión, porque no necesariamente las personas con mayor educación pagarían el precio más justo, pues este podría variar para el mismo bien.

Además, aclara a que te refieres con mayor educación porque hay gente con mucha instrucción que se comportan como animales y otras que son más civilizadas y apenas saben leer.

En todo caso, la idea es instruir y educar para el autogobierno. No se trata de decir, autogobiérnense, sino de educar para ello.

4) Y otra vez con la apelación a lo natural. Antes era lo divino, ahora lo natural. En este argumento muestras varios vacíos.

Las elites son artificiales, dependen de estructuras, de ficciones, de mitos, no de la naturaleza.

Si fueran naturales entonces su reproducción sería variable pues la naturaleza es impredecible y no tendríamos a un candidato cuyo padre fue presidente hace 40 años y a otro cuyo padre fue embajador en el mismo período.

Tu argumento de las elites naturales es tan falaz como cuando los rivales de Stalin se declaraban culpables porque, el hecho de que los hubiera vencido Stalin, revelaba que éste tenía la razón.

En otras palabras, claramente Stalin era un dictador que se sustentaba en el mito y peor aún en la agresión, pero según tú, la naturaleza lo puso ahí.

¿Qué debíamos hacer entonces? ¿Ir contra la naturaleza o no?

Patricio ocupa la 4 dijo...

Me gustó tu columna. Y como no me gusta quitarle el bulto a los asuntos que me salpican, te cuento que salí del Saint George y estudié en la Universidad de Chile. Vendría siendo un caso de manual, sospecho.
La situación de la Universidad de Chile, si no tiene un correlato escolar equivalente, sólo va a servir para incorporar a unos pocos a una elite cada vez más asentada. diez o veinte de colegios municipales y 380 de colegios cuicos o semi cuicos, como era en mi época.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Estimado Patricio, en lo personal creo que esa lógica se ha venido sedimentando desde que se produjo la municipalización. Hay una ruptura y un costo generacional enorme porque en el fondo:

El discurso de la meritocracia no sólo refuerza las posiciones privilegiadas según el origen o capital social (al darle validez a la facilidad de acceso a doctorados, estudios en el extranjero, idiomas y cargos de influencia que sólo las elites tienen) sino que camufla el carácter excluyente y no individual de éstos. Esto permite a los ya privilegiados por su origen, ampliar sus privilegios reclamando su derecho a otras dispensas, por el esfuerzo realizado.

http://sujetoysociedad.blogspot.com/2010/05/meritocracia-nueva-forma-de-dominacion_03.html

Podríamos desarrollar más el tema.

Saludos