jueves, 17 de diciembre de 2009

EL VOTO CRÍTICO E INTELIGENTE NO ES SER TONTO ÚTIL

Un análisis profundo de la próxima elección presidencial nos lleva a la siguiente posición, la ciudadanía está amenazada por las elites, sin distinción alguna, sobre todo por su afán de poder.

La pugna electoral es simple y llanamente la pugna entre elites políticas y empresariales (ambos sectores son eso) cuyo botín es el control del Estado. La ciudadanía, el pueblo son preocupaciones de quinto grado para dichas elites.

Contrario a lo que los conservadores de ambos sectores tratan de imponer para ganar votos, en está elección no está en juego la democracia, pues esta ya ha sido cooptada por esas dos coaliciones en pugna desde hace 20 años.

Chile hoy vive un despotismo blando, una isonomía política, donde una elite se reparte el poder y somete al ciudadano común a su ley de hierro oligárquica, lo usa electoralmente para luego desligarlo de todo asunto.

La ciudadanía y su voto son un mero instrumento para que estas elites puedan saldar sus pugnas corporativas de forma pacífica. En ningún caso, el voto implica la transformación de la sociedad menos aún la soberanía popular. Votar por alguna de las opciones, Frei o Piñera, no significan ni el Cambio ni Vivir mejor.

La estructura institucional chilena sigue siendo la que fue estructurada por la dictadura y que ha sido administrada por la Concertación y la Alianza. La última tiene asegurada su representación gracias al binominal que no es más que un sistema electoral tutelado (porque creen que el elector es tonto).

Seriamente, alguno de los que lee ¿Cree que estos actores hegemónicos cambiarán las estructuras que no sólo les han mantenido invariablemente en el poder a ellos y ahora a sus descendientes, sino que les han hecho ricos? Claramente no.

Algunos apelarán a que un sector tiene una moral más alta, pero eso no es más que una ficción burda. La moral es individual no grupal.

Si alguno de los que lee es crítico e inteligente (porque todos son inteligentes, así que no se dejen chantajear mediante el ego) y además valora la democracia, entonces debería votar NULO.

5 comentarios:

Carolina dijo...

"La gran masa cede ante todo al poder de la oratoria. Todos los grandes movimientos son reacciones populares, son
erupciones volcánicas de pasiones humanas y emociones afectivas aleccionadas, ora por la diosa cruel de la miseria,
ora por la antorcha de la palabra lanzada en el seno de las masas – pero jamás por el almíbar de literatos estetas y
héroes de salón"(Hitler)... WOW! creo que yo fui una tonta al inscribirme emocionada por el sector político de derecha, casi diría que vote por mi capricho de experimentar y ver si realmente un gobierno de derecha podría ser mejor que un gobierno de izquierda, lamentablemente fui una ingenua y una votante: "(...)(porque creen que el elector es tonto.".
"(...) Votar por alguna de las opciones, Frei o Piñera, no significan ni el Cambio ni Vivir mejor (...)" no, efectivamente no es vivir mejor ni tampoco se han visto cambios profundos, mi abuelo siempre decía "salga quien salga electo, yo igual mañana debo levantarme, me dan igual" vaya que el viejo tenia razón.
(...)¿Cree que estos actores hegemónicos cambiarán las estructuras que no sólo les han mantenido invariablemente en el poder a ellos y ahora a sus descendientes, sino que les han hecho ricos?(...)tampoco, el poder es algo tan adictivo, que quien lo tiene una vez lo querrá tener por siempre, indudablemente el sillón presidencial ha estado bajo las élites de este país, debido a diversos factores: falta de cultura cívica participativa de forma seria del pueblo, falta de cultura, mala educación, falta de nacionalismo del pueblo para con el País ( no hay interés en mejorar solo en destruir quejarse)

Desde su perspectiva y con el paso del tiempo, el haber votado caprichosamente me hace querer votar nulo en las próximas elecciones, siento una profunda decepción política y una tendencia a la mezquindad para con mi nación, deseo ya vivir preocupándome solo por mis deseos y necesidades, ciertas veces me nace un amor por querer mejorar este país pero tal amor se convierte en infiel al ver un pueblo mal agradecido inconforme hambriento porque las cosas se le den fácil sin un mayor esfuerzo y trabajo.
Me quedo con estas palabras de Hitler:
EL PROBLEMA DE LA “NACIONALIZACIÓN” DE UN PUEBLO CONSISTE, EN PRIMER TÉRMINO, EN CREAR SANAS
CONDICIONES SOCIALES COMO BASE DE LA EDUCACIÓN INDIVIDUAL. PORQUE SOLO AQUEL QUE HAYA APRENDIDO
EN EL HOGAR Y EN LA ESCUELA A APRECIAR LA GRANDEZA CULTURAL Y ECONÓMICA Y ANTE TODO LA GRANDEZA
POLÍTICA DE SU PROPIA PATRIA, PODRA SENTIR Y SENTIRA EL INTIMO ORGULLO DE SER SUBDITO DE ESA
NACIÓN, SOLO SE PUEDE LUCHAR POR AQUELLO QUE SE QUIERE – SE QUIERE LO QUE SE RESPETA Y SE PUEDE
RESPETAR ÚNICAMENTE LO QUE POR LO MENOS, SE CONOCE.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Las palabras del despreciable dictador alemán tienen una trampa argumentativa (en la cual usted parece caer), en la que cayeron miles de alemanes. Su apelación –y crítica- a la mayoría es un claro llamado al culto a la personalidad, al disciplinamiento, donde él se presume como el único y gran héroe.

La crítica de Hitler a “falsos ídolos” es cínica como la de todos aquellos que prometen ser superiores moralmente a sus adversarios, pues sólo busca constituirle a él, como el ídolo. Distinta es la crítica ácrata a todos los ídolos, basada en la simple constatación del carácter humano ante el poder.

El argumento de Hitler conlleva la trampa de culpar “al pueblo” de caer en las fauces de los que él considera falsos líderes, incapaces de reflejar el “alma popular”. Es decir, lo culpa por su falta de “amor a la patria”, que él considera que personifica. Hitler reitera el absolutismo: El Estado soy yo…Y entonces todos deben amarle.

Su argumento –el de Hitler y de pasada el suyo- es igual a esa idea un tanto conservadora de que “los pueblos tienen los gobernantes que merecen” porque “sólo se quejan y destruyen”, por ser “un pueblo mal agradecido inconforme hambriento porque las cosas se le den fácil sin un mayor esfuerzo y trabajo”.

Las palabras de ese despreciable dictador, me sirven para estar atentos al engaño que cada cierto tiempo, algunos pretenden imponer a las personas, apelando a la patria o el pueblo.

Carolina dijo...

volveré a escribir algo de lo que recuerdo del comentario que le había escrito en respuesta a su comentario:

Son las palabras de Hitler las que conllevan a estar de acuerdo con èl en ciertas ocaciones, tal como lo podria estar con Stalin, Lenin, Castro, etc. Son palabras.

De por si hay que ser realista el pueblo actualmente se mueve por temas, objetos y argumentos de moda casi superfluos e intrascendentales, comparable con los corderos de la película de Chaplin "Tiempos Modernos".
Tenemos un pueblo, palabras suaves, ingenuo, bobo, ignorante, flojo, que cree en el mínimo esfuerzo y no trabaja más por mejorar su situación, se sientan a esperar que Papá Estado los provea ¿por qué? porque en la educación o en estos tiempos se han dedicado a expandir uno tras otro los DERECHOS pero no las obligaciones, por ende a un pueblo así, es fácil vulgarmente expresado: meterles el dedo a la boca.
Es un pueblo poco informado, inculto, casi animal..
Con un pueblo así un país no progresa y siempre habrán los mismos gobernantes y el poder girara en el circulo de las élites.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Hitler, Stalin, etc. ¿Por qué me nombra a dictadores como referentes de opinión?

Su argumento me genera bastante ruido, no sólo porque no sé dónde se sitúa usted en el mismo, sino que sobre todo porque si se fija, engloba o utiliza una entelequia (la idea de pueblo o patria) como un todo. Es decir, su argumento es colectivista, como el de los marxistas o el de los fascistas, o chauvinistas y conservadores de todo color.

En su argumento, que no es realista sino ficticio (porque supone una entelequia colectiva) suprime toda noción de individualidad y por ende de pluralidad del ser humano, entonces irremediablemente todo se reduce a ser parte de una masa arcaica, ignorante y desprolija; o de la élite “iluminada” (otra ficción). Y por eso le pregunto ¿Dónde se ubica usted en tal escenario?

Por otro lado, apela a la idea de deber y derecho ¿Qué obligaciones? ¿Con la entelequia colectiva?

Y por último, su argumento es esquizofrénico, pues por un lado dice: “un pueblo poco informado, inculto, casi animal” y por otro dice: “un pueblo así un país no progresa”.

Pero ¿Por qué pone en los hombros de un pueblo al que considera casi animal, la tarea del progreso? ¿Y por qué desliga a las élites de esa responsabilidad? ¿Puede responsabilizarse a un pueblo que se considera animal de su propia condición? ¿Podemos culpar al buey de estar reducido a la condición de animal de carga?

Es más ¿Por qué desliga a las élites por fomentar un pueblo casi animal? Y vaya que esas preguntas aplican.

Carolina dijo...

WOW!!!!
No me siento parte ni del pueblo ni de elite, me siento como un ente externo.
Se supone que la mayoría es quien transforma, no la mayoría la que se somete a la minoría.
y me deja sin palabras por no decir que me estoy autocensurando...