miércoles, 6 de julio de 2011

LA ESTRUCTURA MERCANTILISTA DE LA EDUCACIÓN CHILENA

En la discusión el concepto de lucro se ha mal utilizado, y eso ha incidido en que el foco en torno a la crisis educacional no está bien planteado.

La discusión se ha centrado en demonizar el lucro como causa del problema. Efectivamente, en muchos casos ha derivado en clara usura, pero eso es más bien un síntoma, no la enfermedad. Y casi todos han caído en el error de creer que es la causa. Pero el problema no es la libertad de enseñanza, que es la crítica que se esconde detrás de la crítica al lucro (la respuesta no es suprimir la libertad de enseñanza). Hay algo más subterráneo.

El lucro -mal entendido como usura- se ha alimentado de una falencia más profunda que la falta de ética de algunos, que es la nula garantía de educación pública de calidad en el sistema primario y secundario. Repito, la base de todo el problema educacional es otro: la nula oferta de educación pública de calidad por parte del Estado a nivel primario y secundario.

Es ahí donde se estructura todo el resto de las trabas y se naturaliza un sistema de competencia (por puntajes y certificados) claramente desigual, que discursivamente se presume basado en el mérito y el esfuerzo, pero que en realidad no lo es.

Y en ello hay una clara paradoja (muy ad hoc a cualquier mercantilismo) porque el Estado exige a los padres -con sanciones incluidas- enviar a sus hijos a la escuela, porque la Educación “es un derecho constitucionalmente consagrado” (artículo 19, 10°), y simultáneamente no ofrece educación pública de calidad para todos. Eso aunque el papel lo indica y existan algunos colegios públicos (bastante elitistas por lo demás). Te obliga a enviar al colegio, pero no te ofrece escuelas.

Entonces, los padres tienen dos opciones para salvarse del castigo -ligadas a su capacidad de pago y endeudamiento-: o mandan a sus hijos al colegio municipal más cercano (que con el respeto a quienes laboran en ellos, en algunos casos parecen centros de reclusión); o se endeudan pagando algún colegio de la red particular subvencionada o particular, al que puedan acceder.

La lógica mercantilista (no confundir con libre mercado) se cumple a cabalidad: Una demanda (por certificados o entrenamiento) garantizada por ley para prestadores (que entregan tales certificados o tal entrenamiento). Tal como en cualquier otro mercantilismo (AFP e Isapres) el Estado por ley, garantiza a los prestadores privados una demanda constante y cautiva.

Es decir, eso que el papel consagra como derecho garantizado por el Estado, lo debes pagar tú. Es decir, el derecho se convierte en coacción. Negocio redondo para los diversos burócratas de la educación, que sin distinción política, han desarrollado desde hace años, sus emprendimientos usando la presión estatal sobre los padres (aunque algunos sufran amnesia tratando de sacar dividendos políticos aprovechando la contingencia). Porque lo cierto es que de esta lógica mercantil, han hecho usufructo no sólo la derecha, también la Concertación e incluso los que se presumen fuera de esos sectores o paladines de la igualdad.

Pero hay un detalle más “escalofriante”. Todo lo anterior, ha incidido en que la educación superior “tradicional” (que hegemoniza los saberes) se ha mantenido bajo control de prácticamente las mismas élites de siempre, por décadas, de manera invariable (y como decía Bourdieu, con algunos “casos” para decir que el sistema no es cerrado).

Y no sólo eso, todo lo anterior, ha alimentado crecientemente la compulsión extendida por años, de creer que el éxito y tu capacidad, se determinan en base a cómo te va en un examen de dos días (PAA, PSU o como quieran llamarlo), junto con la obtención de un título profesional “ojala en una carrera y universidad tradicional”. Con ello, se ha reducido el concepto de Educación, a la idea de recibir entrenamiento para tal examen, como quien entrena para obtener licencia de conducir. Con ello, han eliminado una serie de cuestiones –no sólo materias- ligadas con lo que es educación en sentido global, como la orientación, el desarrollo de intereses y talentos diversos, etc.

Y vaya que reducción, porque ese examen de dos días, al que a final de año todos ponen tanta atención y tanto le temen, no es más que una barrera de entrada a la educación superior controlada por las élites de siempre, no “meritocrática”, sino claramente elitista ¿Impuesta por quiénes? Por las mismas élites.

Barrera de entrada (y no puerta a la universidad como le llaman) porque en realidad legitima y naturaliza la exclusión previa instaurada en el sistema primario y secundario de educación. Es decir, quien gana la carrera ya está determinado antes de partir.

Y no sólo eso, con ello, justifica toda una estructura de dominio posterior en diversos ámbitos (Basta ver quiénes se llevan becas de doctorados, o controlan las propias Ues privadas, o quienes determina qué títulos son válidos, quiénes merecen tal cátedra, o quiénes acceden a cargos de poder, quienes acceden a ciertos trabajos según la universidad, etc).

Como vemos, el meollo del asunto es mejorar la calidad y oferta de educación pública de calidad a nivel primario y secundario para aumentar la competencia posterior a nivel social, para diversificar. Para hacerla de verdad, y no que siga siendo una carrera donde unos cuantos corredores compiten con varios que ya están cojos desde el punto de partida.

3 comentarios:

Carolina dijo...

Según la RAE y lo obvio que todos sabemos es que lucro es: Ganancia o provecho que se saca de algo.

Que no entiendan o no sepan lo que es lucro ese es un tema. Como están mal entendiendo y utilizando la palabra refleja la ignorancia frente a la palabra y a la situación actual. Todos lucramos de alguna manera u otra y no es malo, lo complicado y negativo es cuando el lucro causa perjuicios a terceros he ahí el mal uso del lucro.
Es la falta de ética para con todos la que hace algunos hacer mal uso del lucro.

"la nula oferta de educación pública de calidad por parte del Estado a nivel primario y secundario." siempre he sentido una paranoia al respecto, una vez lo comente a un profesor de historia me dijo que caía en el lado extremo del capitalismo, según yo: a la ELite que usted nombra constantemente no le interesa otorgar buena educación, porque necesita mano de obra barata y fácil de dominar, por tanto a mayor instrucción menor manipulación.

Otra paranoia: pensar que quizás la mala educación y esa palabra tan deja vu "calidad" nos conlleva a incrementar colegios pagados, porque mientras los liceos, escuelas y colegios sean malos darán pie para la existencia de colegios pagados, osea al fin y al cabo algunos les conviene la existencia de esa educación publica mediocre y cárceles disfrazadas (algunos realmente lo parecen da miedo y rabia). De alguna forma la educación publica es discriminada por eso algunos padres envían a sus hijos pagando para que no sean como el "niñito delincuente flayte" de ese liceo. Aunque suene frió así es.Es realidad.

La realidad es miserable, la realidad es controlada por nuevamente: las elites, ¿como derribar esas elites?, cuando por mucha protesta que se lleve acabo siempre se entregaran soluciones pasajeras. No pueden hablar de revolución pinguina cuando hoy aun existen casi las mismas quejas de ayer, en un gobierno diferente pero que no quita que la situación sea diferente, ademas Revolución es : Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación. (nuevamente la RAE asesorando), de acuerdo a lo anterior no han existido esos cambios violentos y notorios que te hayan decir "hoy la situación mejoro de a poco pero mejoro". Aun no hay revolución.
Aun está ese lucro negativo, esa sed por cambios concretos, sed por igualdad...

Cuando exista Revolución Educacional estaremos presente ante cambios significativos, notorios y por sobre todo para todos.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

En cuanto a su primera paranoia, y el temor de cualquiera que detenta poder, un pensador como Max Stirner decía: “La educación proporciona la superioridad y convierte en señor: por eso en aquella época de señoría constituía un instrumento para el desempeño del poder. Tan sólo la revolución fue capaz de echar a pique la economía de señores y siervos, instaurando el principio vital: ¡Que cada cual sea su propio señor! A ello iba ligada la necesaria consecuencia de que la educación…” y agrega: “una educación popular se consideraba impropia pues el pueblo debía permanecer, frente al señor culto, en la casta de los laicos, admirando y venerando el señorío ajeno”.

Por eso, siempre, el poder, religioso, político, económico, o del tipo que sea, prefiere mantenernos en la ignorancia, no sólo mediante la no instrucción sino también a través de la misma.

En cuanto a su segundo paranoia, hay un problema de causalidades. La escuela pública efectivamente no es de calidad en estos momentos, el problema es que colegios privados, en ciertos casos tampoco y entonces tenemos un embrollo enorme. Cualquiera sea el caso, se nos coacciona para “educarnos” y entonces, se nos doma mediante la instrucción misma (“¿Se educan a propósito nuestras disposiciones para que seamos creadores, o se nos trata puramente como criaturas cuya naturaleza no admite más que la doma?” Max Stirner). La lógica del poder es la misma.

La revolución es no confiar en ningún poder y comenzar a fomentar el saber con voluntad, es decir, derribando los dogmas.

Carolina dijo...

Quizás no tenga sentido lo que escribiré a continuación:
Para mi la educación es como una obra de arte de expresionismo abstracto cada quien ve en ella lo que quiere ver en este aspecto quizás ve lo que le conviene. Aun no hay una obra de arte de realismo donde todos digamos que vemos lo mismo...
La educación es una obra de arte DADÁ.

La educación de este país no tiene cánones para dibujar en forma correcta las proporciones de los cuerpos.

Es un Desorden donde nadie se pone de acuerdo, es confuso y querer solucionarlo es empezar con infinitas energías en el principio, en el desarrollo las energías se vuelven limitadas y al final las energías son nulas... por qué ? porque hay una incoherencia tan grande que las soluciones terminan siendo aminoradas por lo letal de ese desorden que es orden para algunos sectores.

El tema del lucro es una pintura abstracta, libre de ver e interpretar como nos convenga, pero actualmente solo se ha interpretado en perjuicio de terceros, lo que hace que sea una pésima obra de arte.