martes, 19 de enero de 2010

LOS FALSOS DEFENSORES DE LA LIBERTAD. PARTE I

Algunos sectores, que se han pronunciado más claramente como defensores de la propiedad privada y la libertad, caen en profundas contradicciones cuando se trata de defender la independencia de los individuos en cuanto la acción (coacción) del Estado, sobre todo en cuanto al derecho a la auto posesión y la libertad moral de los sujetos.

Ciertos sectores políticos –para diferenciarse de otros- siempre han destacado que tienen un discurso en defensa de la libertad individual. Sin embargo, su discurso tiene enormes incoherencias pues mientras dicen defender tales principios, estos “defensores de la libertad” en la práctica, aceptan un sin número de intervenciones por parte del Estado para lo que ellos llaman “excepciones”.

En ese sentido, esta defensa de la libertad individual y la propiedad ha sido más bien un instrumento -y no tanto un principio valioso puesto en práctica- que algunos han utilizado para justificar la coacción estatal y la mantención de estructuras de privilegios y propiedad (la cual no necesariamente se originó como producto del trabajo y esfuerzo individual sino como producto de la histórica violencia del Estado y sus instituciones).

Es decir, defienden lo que podemos llamar mercantilismo, un capitalismo de Estado o un crony capitalismo. Nunca un libre mercado. (De esto hablaremos en detalle en la parte II).

Por eso, estos mismos que hablan de un estado mínimo, simultáneamente defienden intervenciones “en los campos de la policía y de los asuntos militares, en la educación, los impuestos, bienestar, "externalidades", leyes antitrust, y dinero y banca.” . O, en nombre de una entelequia como la patria, defienden la conscripción obligatoria, que no es más que esclavitud legalizada.

Es decir, mientras critican a otros de estatistas e intervencionistas, simultáneamente defienden un estatismo corporativo donde el Estado privilegia e interviene a favor de las grandes empresas y grupos de poder como iglesias o ejércitos, permitiendo acciones coactivas para promover lo que ellos consideran “bien común”. Quizás por eso, Emma Goldman decía que “después de todo, el mayor baluarte del capitalismo es el militarismo”.

Así, como explica Kevin Carson, “el capitalismo corporativo confía en gran medida en la intervención estatal para su propia supervivencia”.

Todo lo anterior tiene su raíz en una ambigüedad mucho mayor del discurso (podemos llamarlo conservador, vulgo liberal, neoliberal, etc) que tiene relación con la negación del derecho de auto posesión.

Muchos autodenominados defensores de la libertad, caen en una contradicción mucho más profunda. Muchos no reconocen el derecho de auto posesión. Es decir, el derecho de “controlar el cuerpo, libre de toda interferencia coercitiva” .

Algunos de estos seudo defensores de libertad dicen que el ser humano es sólo un administrador del cuerpo y no su dueño o propietario. Entonces ¿Cómo pueden proclamar la propiedad privada si no defienden la propiedad sobre el propio cuerpo que es el que la genera?

Responden -para darle sustento ideológico a su afirmación- que dios es el propietario de éste y que el derecho de propiedad no es absoluto porque hay cosas que no pertenecen a nadie, como el cuerpo.

Pero si el cuerpo es prestado ¿Todo lo que generamos con éste, incluidos los productos de nuestro trabajo, le pertenecen a dios? Pero ¿Y a qué dios?

Tomando en cuenta que los seres humanos somos seres racionales, surge otra pregunta ¿Y nuestras almas, voluntad o razón, o como quiera llamársela? ¿También son prestadas por dios? ¿Somos sólo sus meros administradores? ¿O en ese caso hay una excepción y de qué depende ésta?

Pero si el alma, la voluntad y la razón tampoco nos pertenecen ¿Para qué esforzarse en tratar de salvarla? ¿No sería más coherente aprovechar de disfrutar y acceder al máximo de placeres terrenales y mundanos que este préstamo temporal nos permite?

Es más ¿A quién pertenece mi experiencia si es a través del cuerpo y la razón que la capto? O peor aún ¿Cómo entonces podemos buscar nuestros fines o la trascendencia para algo que en definitiva es prestado? Y entonces ¿La vida no nos pertenece? Al parecer tampoco, dicen estos defensores de la libertad.

Lo cierto es que el no reconocimiento de la propiedad sobre el propio cuerpo implica no poder reconocer ser dueños del propio trabajo y las extensiones que se generan a partir de éste. Es decir, romper con la cláusula lockeana, que establece que la propiedad se origina de la mezcla del trabajo sobre la materia sin utilizar.

Por otro lado, si no soy dueño del cuerpo ¿Cómo puedo ejercer mi voluntad? No quedaría otra respuesta que someterla al dominio y voluntad de otro u otros, que serán los que guíen la acción al determinar el curso de éstas. Pero entonces ¿Qué pasa con la creatividad, la imaginación? Claramente bajo ese criterio, no habría arte, por ejemplo.

Lo que en fondo hacen o promueven estos denominados defensores de la libertad individual, es tratar de hacernos ceder nuestros derechos básicos a un entidad superior, ya sea dios o el estado, o la iglesia o la gran corporación, que en realidad ellos controlan o quieren controlar.

Es tratar de hacernos actuar según su propia apreciación y moral. Como dice Lysander Spooner “se muestran a sí mismos como adornadas tanto por el poder como por el derecho a definir y castigar los vicios de otros hombres”.

15 comentarios:

zoidzilla dijo...

Interesante deriva...

Javier Bazán dijo...

Coincido con Zoidilla.
Interesante.
Sin embargo, tengo algunos reparos.
Como te dije una vez en tú blog, siguiendo a Hobbes, creo, era que las FF.AA., en partícular la marina, salvaguardar el comercio, ya sea en Roma Imperial, ya sea, en la Inglaterra victoria, o en pax americana. Y en la antigüedad, la Ruta de la Seda era protegía por los reinos a través de militares.

Y la mejor prueba del siglo XXI, es el libro del periodista conservador americano Robert D. Kaplan y su libro "Por Tierra, Mar y Aire", en que te muestra, por ejemplo, que un estado pequeño como Singapur su apertura al mundo exterior depende de la marina america que atraca allí. Singapur es una aliado de USA.

La piratería naval no se resuelve con ONGs y buenismo. Hasta China en la última incursión pirata que hubo en África envío un navío de Guerra.

Y también lo prueba, cuando en el siglo XV D.C., el estrecho de Malaca estaba -una ruta importante de comercio, tanto de ayer como de hoy-, estaba infestada de piratas, hasta que la gran armada imperial China lo limpió y que llegó Sri Lanka. O sea, los Chinos podrían haber llegado a Europa.

Me gusta Ayn Rand como ya sabes. Le tengo un reparo. Ella justifica el aborto, porque la criatura que lleva la mujer, durante los nueve meses, es un parásito. Ese es argumento de lo más absurdo que escuchado y que no resiste el menor análisis. ¿Para qué la naturaleza diseñó el cuerpo y los órganos femeninos tal como son?

saludos

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Javier, pero el ejército en Roma no salvaguardaba el comercio, sino que abastecía a la economía romana de esclavos. Así, una oferta ingente de esclavos como consecuencia de la guerra, permitió ampliar las manufacturas de una forma artificial.

Por otro lado, los campesinos que cultivaban la tierra en la Inglaterra de 1650 eran descendientes de aquellos que la habían ocupado desde tiempo inmemorial. Desde cualquier patrón de moralidad, era su propiedad en todos los sentidos de la palabra. Pero el ejército de Guillermo el Conquistador, sin otro derecho que la fuerza, forzó a aquellos campesinos propietarios a pagar renta de su propia tierra.

En el fondo estas diciendo que el Estado Mínimo es un mito.

Rand no me convence, sobre todo cuando habla de la minoría perseguida en alusión a las grandes corporaciones o las lecturas que se hacen de ésta en cuanto a que el robo de tierras por parte de colonos era legítimo en cuanto a que los nativos no tenían una concepción válida de los derechos de propiedad ni un modo de producción acorde

Javier Bazán dijo...

Jorge:
Lo de los esclavos era un parte de la economía, pero como mostró von Mises al final no es rentable. A una persona que le pagas, está mucho más incentivada.¿Dónde dejas a los artesanos que fabricaban diversas manufectoras?

¿Es muy distinto vivir en una época donde asolaban los cultivos y las aldeas, a una época donde hay alguien que los evite?

Murray a ese argumento de Rand, tiene otro mejor, que los empresarios mercantilista siempre buscan favores del gobierno.

Para tí puede ser un mito el Estado mínimo, pero está probado que, cuando el gobierno aumenta, las personas pierden. Una de las razones de la caída de la UP, es que no pudo costear la burocracia que aumentó un 20%.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Javier, mi crítica no apunta a defender la ampliación del Estado (sabemos los vicios que se generan) sino que a cuestionar el discurso de quienes dicen pretender un estado mínimo, un libre mercado, mientras aprovechan los nexos con el mundo político para generar barreras de entrada, privilegios y controles a través de ese mismo estado. Es decir, un capitalismo de estado, no de libre mercado (que en lo personal, creo no ha existido del todo).

Patoace dijo...

Aceptemos tu premisa de que la propiedad sólo surge de aplicar trabajo a la materia, y en tal caso la propiedad sobre el cuerpo también debe surgir de la misma forma.

Puesto que sólo el cuerpo puede aplicar trabajo y el trabajo es anterior a la adquisición de la propiedad, para adquirir la propiedad del cuerpo es necesario que otro cuerpo aplique el trabajo.

En tal caso la propiedad del cuerpo no se asigna al propio cuerpo, sino que al que aplicó el trabajo.

En concreto, la hipotesis de que la propiedad surge del trabajo aplicado a la materia nos lleva a concluir que cada persona pertenece, no a sí mismo, sino a sus padres.

Puesto que tal conclusión es absurda, se debe admitir que existe un tipo de propiedad patrimonial y otra que se predica del propio cuerpo.

zoidzilla dijo...

Más bien, doctrina del primer ocupante.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Patoace creo que no leíste bien y confundes cosas, lo que hace a todo tu argumento un absurdo de pies a cabeza.

Si lees bien, lo primero que pregunto es ¿Cómo defender la propiedad privada si no se defiende la autoposesión?

Es decir, lo primero es el derecho a la autoposesión. Ser dueño de tu cuerpo. Sólo a partir de eso podemos establecer la propiedad sobre el trabajo y las cosas que transformo con éste.

Patoace dijo...

Tienes razón, no me quedó muy claro mi comentario.

Preguntas "¿Cómo defender la propiedad privada si no se defiende la autoposesión?"

Mi respuesta: "Depende". Si la autoposesión sigue las mismas reglas que la posesión privada (como parece indicar el uso de la palabra "propiedad" en las dos expresiones), te encuentras con la contradicción que anoté.

Si la autoposesión tiene una naturaleza diversa a la propiedad privada, habría que revisar cuál es esa naturaleza, y a partir de ese punto determinar cómo se defiende la propiedad privada.

Por ejemplo una posición cristiana es que cada ser humano es persona (a imagen y semejanza de Dios), es decir, se posee a sí mismo y por lo tanto no es objeto de propiedad privada. Esta característica trascendente es la que te permite poseer otras cosas, y a la vez define el alcance y límites de la propiedad privada.

Otra posición estrictamente materialista diría que la propiedad privada no es más que la capacidad de ejecutar la propia voluntad sobre otro, y en tal sentido se reduce a un fenómeno de fuerza. Eso me parece más lógico que apelar a una mitológica cláusula que puede o no haber estado en algún mítico pacto social y que cada uno se puede sacar de la manga.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Pato, me parece sumamente interesante tu planteamiento, desarrollémoslo.

Pero una salvedad, tanto tu argumento cristiano como el contractualista parten de una cuestión mitológica (a imagen y semejanza de dios; o el contrato).

Por lo demás, el fenómeno de fuerza entonces podría justificar el asalto contra aquellos creados a imagen y semejanza como contra los contratantes.

Osvaldo Muñoz Hervia dijo...

Saludos a todos, en especial a tí Jorge.
Buenísimo tu artículo, y también muy buena este último comentario de Patoace.

Saludos a Todos

Javier Bazán dijo...

Jorge:
Paradojalmente, para evitar lo que dices hay disminuir gradualmente el Estado y sobre todo, evitar esos privilegios o discrecionalidad de la autoridad en favor de unos y en desmedros de otros. Priviligiar la igualdad ante la ley.

Interesante el planteamiento de Patoace.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Claro que hay que disminuir el Estado y la capacidad de poder que entrega a simples individuos.

El problema es que incluso aquellos que dicen querer disminuirlo -para ganar adeptos o lo que sea- en el fondo siempre están dispuestos y esperando ampliar sus facultades para ganar o mantener privilegios.

hugo dijo...

Reconozco que muchos politicos, a sabiendas o por torpes, se declaran defensores de la libertad, pero en la practica la restringen.-

No comparto sin embargo la referencia a Locke como fundamento de la propiedad, y de la autonomia; ya que hay muchas cosas que son propias sin que hayan sido producto del trabajo. Al respecto hay un intesante libro de Israel Kirtzner sobre los fundamentos de la propiedad de la ganancia pura que critica la nocion de Locke; haciendo incapie en el derecho de quien descubre la oportunidad de ganancia, que se materializa en el descubrimiento de una cosa o servicio util, y a un valor aceptable.-

En mi humilde criterio, creo que los austríacos (Hayek, MIses y seguidores) atribuyen la base de la organización politica a una restricción gnoseológica, en el sentido de que sólo el individuo en cada momento, y respecto a cada situacion puede saber del modo mas apropiado lo que es correcto hacer.-

Y mediante la conjunción de infinitas decisiones individuales se hace la vida en sociedad posible.-

Por eso el Estado debe ser lo minimo necesario, paar no entorpecer el desarrollo de ese orden espontáneo.-

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Interesante idea Hugo, sólo tengo una duda ¿Acaso descubrir una oportunidad de ganancia -descubrir algo o generar un servicio- no es un trabajo también?

No sé si estoy en lo correcto, pero el concepto de trabajo no se restringe sólo al trabajo manual.

Saludos