viernes, 30 de julio de 2010

EL DESPOTISMO DE LAS ENCUESTAS

La democracia –aquel régimen donde el diálogo entre ciudadanos es la forma de hacer política- ha cedido ante las encuestas, perpetuando con ello la imposición de la opinión de forma unilateral, y sobre todo, la estructura de dominación del voto.

Una ironía constante en las opiniones del común de las personas y de los políticos, es el decir que la “opinión pública” está en lo correcto o incorrecto, o decidió bien o mal, según qué opinan o a quien eligen. O que hay que “escuchar la voz del pueblo” siempre y cuando ésta se estime favorable.

Por otro lado, los medios, políticos, y otros tantos otros analistas, siempre que comentan las encuestas, nos hablan de “la opinión pública” o “la voz del pueblo” como un todo tajante y concluyente, aún cuando lo cierto es que eso no existe en la realidad.

Bajo esa lógica se producen ciertas ironías en cuanto a lo que llamamos opinión pública o la voz del pueblo, donde tenemos sujetos que por un lado –y según sea el caso- dicen: “la gente es tonta elige mal o no sabe” y en otros dicen “hay que escucharlos”.

En el ámbito político esta paradoja se hace más notoria con mayor frecuencia y de manera dual.

Por un lado, y puesto que los políticos, al no tener idea de lo que piensan las personas a nivel local y particular –porque no dialogan con éstas al estar en sus olimpos personales- sólo se tienden a guiar por lo que las encuestas y estadísticas les dicen acerca de lo que supuestamente opina la gente. Es decir, construyen en sus mentes un ideal de ciudadano –llamado opinión pública o voz del pueblo- al cual acomodan y aprecian según sus propias expectativas personales. Por eso, a veces lo odian apelando al elitismo, o lo aman apelando al populismo.

Por otro lado, las personas comunes y corrientes tienden a aceptar la imposición de la opinión -y subyugar las propias- sin ninguna clase de debate intermedio porque el medio –convertido en líder de opinión- a través de la estadística indica que es lo que la mayoría piensa.

Claramente, en todo lo anterior, la lógica del diálogo –que es la clave de la política y del ágora- se suprime por la de la asimilación. La gente tiende a asimilar una opción sin contraponer opinión alguna. Los políticos – del lado que sea, porque todos juegan a lo mismo- entonces tienen la herramienta perfecta para elevarse a los cielos y ejercer su dominio, por lo que tienden a sentirse cada vez más omnipotentes y como únicos merecedores de su posición y cargo.

Así, el ciudadano se ve reducido a una esponja que absorbe opciones políticas a través de la TV, que luego se traducen en un voto cada cierto tiempo. La política y la democracia entonces entran en estado de coma permanente.

En todo esto hay una distorsión monstruosa, en la mente del político, que olvida que el conjunto de ciudadanos son individuos y no una masa amorfa inconsciente; y en los propios ciudadanos que comienzan a asumir una posición de sumisión extrema que fortalece el elitismo y el dogma.

Así surge la nueva religión política, el despotismo de las encuestas.

jueves, 8 de julio de 2010

UNIVERSIDADES ¿QUÉ TRADICIÓN SE DEFIENDE?

El artículo “La universidad pública en gavetas oxidadas: de olvido y desigualdad” basa su argumento recordando la fundación de la primera universidad de la república de Chile, la Universidad de Chile, cuyo rol esencial “apoyar la educación elemental”.

Ese papel era consistente con el propósito republicano de emancipar, no sólo los cuerpos sino también las mentes de todos, para hacerlos ciudadanos. La universidad debía ser el motor para salir del freno que el colonialismo había dejado, y la base para una ciudadanía libre.

No obstante, ese valioso rol originario no se condice con el actual modelo de educación pública imperante, más eficiente en sedimentar la desigualdad. Quedó guardado en gavetas hoy oxidadas. Todos conocemos el punto de inflexión donde ocurre eso.

Esos estantes oxidados personifican a algunas de las actuales universidades públicas, convertidas en algunos casos en meros nichos de poder y nepotismo, que también han entrado en la ideología de la “educación-mercancía” favoreciendo el enriquecimiento de algunos a costa del esfuerzo de otros.

Entonces, surge la duda ¿Qué es lo que realmente se quiere mantener cuando actualmente se habla de proteger la universidad pública o estatal en términos tan amplios? ¿Esas gavetas oxidadas o ese rol originario enarbolado por Bello?

Este punto es clave en mi crítica –que además es muy distinta a la del señor Rojas, con quien además lamentablemente el señor Insunza mezcla mis argumentos-.

Porque una cosa es ser a priori contrario a la universidad pública en base a determinado paradigma; y otra ser crítico de la dudable gestión con que algunas son manejadas en el actual sistema “tradicional”.

Si uno valora la educación pública tal como Bello lo hizo, la crítica a la universidad estatal tiene sentido absoluto actualmente. De lo contrario, sólo bastaría con esconder la cabeza como avestruz y dejar que algunas se auto fagociten en base a malas prácticas, como actualmente ocurre con la UTEM.

Ahí existe un buen ejemplo de lo que ha generado este orden “tradicional”, donde lo que algunos llaman “gestión democrática” no es más que un claro y descarado sistema clientelar, casi feudal, que ha permitido el enriquecimiento descarado e impune de algunos, en desmedro de los alumnos. Todo a vista y paciencia de las autoridades de turno, incluso de aquellas que hablan de defender la educación pública. Sólo basta investigar bien.

Por otro lado, de la comparación entre privadas y estatales -en la crítica a algunas estatales- no se desprende en ningún caso una defensa a priori de las privadas, menos aún considerando casos de privadas que presentan serias falencias. Sin embargo ¿El que algunas privadas presenten eso, justifica que las públicas lo hagan? Claramente no.

Lo único que se critica es la defensa corporativa, carente de cualquier tipo de autocrítica al actual statu quo universitario.

Como Bunster dijo: “El problema con la ciencia y la innovación en Chile no está en los investigadores, sino que en el sistema establecido, que incluye al aparato universitario tradicional".

La pregunta es: ¿Cómo queremos nuestras universidades y para qué? ¿Las queremos como gavetas oxidadas como ahora o como soñó alguna vez Bello?

viernes, 2 de julio de 2010

AUTORITARIOS DE DERECHAS E IZQUIERDAS

La comparación entre Hitler y Allende, hecha por José Piñera, ha hecho surgir el viejo debate en torno a si el fascismo es una ideología de extrema derecha o extrema izquierda. En general, desde ambos lados del espectro se lanzan el muerto, desconociendo que el fascismo tiene una impronta autoritaria heredada del conservadurismo de derecha.

Actualmente, muchas personas tienden a posicionarse en el espectro político, en base a la dupla izquierda-derecha, pero sin tener claro que implica ésto. Más aún si analizamos históricamente dichos conceptos.

Según Sheldom Richman “Los términos al parecer se utilizaron por primera vez en la Asamblea Legislativa Francesa después de la revolución de 1789. En ese contexto los que se sentaron en la parte derecha de la asamblea eran firmes partidarios de la destronada monarquía y de la aristocracia - el Antiguo Régimen - (y, por tanto, conservadores), mientras que aquellos que se sentaron a la izquierda se oponían a su reincorporación (y, por tanto, eran los radicales). Debería deducirse de esto que los libertarios, o liberales clásicos, se sentarían a la izquierda”.

Es decir, los izquierdistas en su sentido original, se oponían al Antiguo Régimen y todo lo que éste significaba: concentración del poder y la riqueza, además de nepotismo basado en una estructura de privilegios sustentados en el Estado monárquico.

Por eso, contrario a lo que hoy se piensa, los izquierdistas no eran todos colectivistas, ni estatistas, autoritarios y menos aún marxistas (el marxismo de hecho aún no surgía como tal), sino también individualistas, libre mercadistas del laissez-faire, socialistas y mutualistas. Entre ellos, estaban Bastiat y Proudhon.

Como el mismo Richman dice: “no importa como se mire, el libertarismo era de izquierda”.

Karl Hess también explicaba que la política consta de una “línea recta se extiende desde el extremo derecho donde (históricamente) encontramos la monarquía, las dictaduras absolutas, y otras formas de gobierno autoritario. En el extremo derecho, la ley y el orden significan la ley del gobernante y el orden que sirve a los intereses del gobernante…La extrema izquierda, mientras más alejada esté de la derecha, representa, lógicamente, la tendencia opuesta y, de hecho, así ha sido a todo lo largo de la historia. La izquierda es el lado de la política y de la economía que se opone a la concentración del poder y de la riqueza y, por el contrario, aboga y trabaja por distribuir el poder en el máximo número de manos”.

Como se puede apreciar, el eje central entre los izquierdistas era su oposición a la estructura de privilegios que sustentaba el viejo orden y posteriormente comenzó a cimentarse en el naciente Capitalismo de Estado, mediante subsidios, aranceles, licencias y política de tierras para los terratenientes. Tal como explicaba Murray Rothbard, la asociación entre el aparato estatal y sus beneficiarios privados ya era un tema familiar para los libertarios del siglo XIX como Fredéric Bastiat y Gustave de Molinari.

En este sentido, como explica Richmanla izquierda históricamente ha entendido que el Estado es el más poderoso motor de explotación, a pesar de que las diversas facciones estaban en desacuerdo sobre la naturaleza exacta de la explotación y/o qué hacer sobre la materia”. En esa diferencia radica la posterior escisión entre Marx y Proudhon.

Como explica Rothbard, “mientras libertarios y marxistas se quejaban del poder de las elites ricas, no estaban de acuerdo en el remedio, porque no estaban de acuerdo sobre el origen del problema. Para los marxistas, la plutocracia era un producto del mercado, la clase dominante surgió a través del comercio, y sólo posteriormente tomó el control del Estado. (El propio Marx fue ambivalente sobre esta cuestión, pero Engels solidificó la posición marxista ortodoxa.)”.

Por lo mismo, aún considerando esas importantes diferencias, Sheldom Richman agrega que históricamente: “la izquierda se identificó con la liberación de los trabajadores (en sentido amplio). Hoy no asociamos a los libertarios con esta idea, pero fue en esa época el meollo de la visión libertaria. Puede verse en Bastiat, Richard Cobden, John Bright, Thomas Hodgskin, Herbert Spencer, Lysander Spooner, Tucker, y el resto de los liberales iniciales quienes nunca dejaron de hacer énfasis en el papel del trabajo en la producción”.

Esa liberación que promovía el liberalismo radical, claramente actuaba en contra la estructura de intereses y privilegios del Antiguo Régimen, que los conservadores -la derecha- defendían fuertemente.

No obstante, el paso desde el Antiguo Régimen al nuevo orden liberal –que en parte mantuvo parte de esa vetusta estructura de privilegios- implicó que el liberalismo radical perdiera fuerza y dejara de ser de izquierda, de luchar contra el Estado, y los restos del Antiguo Régimen, como el mismo Rothbard plantea.

Ese debilitamiento produjo también la cooptación por parte de los viejos conservadores de la derecha, de ciertos principios liberales, y que como explica Rudolf Rocker "bajo la influencia cada vez más acentuada, de la monopolización de todas las riquezas, tanto de las naturales como de las creadas por el trabajo social, se desarrolló un nuevo sistema de servidumbre económica. Este sistema ejerció un influjo cada vez más funesto sobre todas las aspiraciones primitivas del liberalismo y sobre los principios auténticos de la democracia política y social". Todo eso causó un vacío en el movimiento libertario.

Rothbard explica algo similar: “en este vacío creado por el agotamiento del liberalismo radical, se acomodó un nuevo movimiento: el socialismo. Los libertarios de hoy están acostumbrados a pensar que el socialismo es el polo opuesto del credo libertario. Pero esto es un grave error, responsable de una severa desorientación ideológica de los libertarios del mundo actual. Como hemos visto, el conservatismo fue el polo opuesto a la libertad y el socialismo…”. Lo mismo dice Rudolf Rocker: "El socialismo moderno no es, en el fondo, sino la continuación natural de las grandes corrientes liberales de los siglos XVII y XVIII".

Entonces, la mayoría de los libertarios radicales que quedaban, comenzaron a oponerse al nuevo Capitalismo de Estado (identificado con privilegios para los dueños del capital, en detrimento de los trabajadores) promoviendo el Socialismo en sentido amplio. El mismo Benjamín Tucker, un defensor del individualismo y el libre mercado, se llamaba a si mismo un socialista, distinguiendo eso sí, entre el socialismo libertario que el defendía, del socialismo de Estado defendido por los marxistas.

Posteriormente, y sobre todo debido a la imposición de la vía marxistas de Socialismo de Estado y el posterior surgimiento de la revolución bolchevique, se tendió a relacionar erróneamente socialismo con marxismo como una única y sola idea. Y como indica Rocker: "la gran mayoría de socialistas, con increíble ceguera, combatieron estas ideas de libertad basadas en la concepción liberal de la sociedad".

Rothbard es claro en decir que “el socialismo, como el liberalismo y contra el conservadurismo, aceptó el sistema productivo y en los objetivos liberales de la libertad, la razón, la movilidad, el progreso, mejores niveles de vida de las masas, y el fin de la teocracia y la guerra, pero se trató de lograr estos fines mediante el uso de medios conservadores incompatibles: el estatismo, la planificación central”.

Es decir, el socialismo perdió su posición izquierdista libertaria original, y se volvió a la derecha en el sentido autoritario, puesto que a diferencia de los izquierdistas como Tucker, los marxistas vieron en el autoritarismo y la dictadura la fórmula para cambiar el statu quo. Ese autoritarismo no es más que un derivado del principio monárquico que los conservadores defendían.

Rudolf Rocker es claro en decir: "Es un hecho significativo que los representantes del socialismo autoritario, en la lucha contra el liberalismo, tomaran prestadas sus armas, a menudo, del arsenal del absolutismo, sin que este fenómeno haya sido ni tan sólo advertido por la mayoría de ellos".

En ese proceso: “La mayoría de los Socialistas (fabianos, lassalleanos, incluso los marxistas) se volvió bruscamente hacia la derecha, abandonado completamente los viejos ideales y objetivos libertarios de la revolución y la extinción del Estado; y se convirtieron en conservadores permanentemente reconciliados con el Estado, el statu quo, y todo el aparato del neo-mercantilismo, el capitalismo monopolista de Estado, el imperialismo y la guerra”.

Eso en parte explica la influencia del marxismo entre los socialistas, en desmedro de otras corrientes libertarias como el anarquismo individualista de Tucker y el mutualismo de Proudhon, que fueron perseguidas en la URSS.

COMUNISMO Y FASCISMO

Como habíamos dicho, una vez derribado el antiguo régimen y agotado el liberalismo radical, surgió el socialismo libertario que luego terminó cooptado por el marxismo.

Por otro lado, algunos libertarios comenzaron a ver con desconfianza los nuevos nexos entre el conservadurismo de derechas y algunos vulgos liberales (en respuesta al marxismo), que estaban dando paso a una nueva plutocracia, al militarismo, el chauvinismo y el imperialismo. Así, Rothbard explica por ejemplo que: “En Inglaterra, los liberales clásicos comenzaron su giro desde el radicalismo al cuasi-conservadurismo en el siglo XIX” debido a la actitud británica hacia la lucha de liberación nacional en Irlanda.

Esas condiciones marcadas por el militarismo, el corporativismo, la reglamentación, el chovinismo nacionalista, una plutocracia populista en apariencia, la apelación a líderes fuertes (elementos a los que los liberales radicales se oponen), cimentaron el auge del autoritarismo de derecha e izquierda durante el siglo XX, reflejados en el surgimiento del comunismo en la URSS, el fascismo en Italia y el nazismo en Alemania.

Por lo mismo, Murray Rothbard plantea que “el fascismo y el nazismo fueron la culminación lógica en los asuntos internos de la corriente moderna hacia el colectivismo de extrema derecha. Se ha hecho habitual entre los defensores de las libertades, considerar el fascismo y el comunismo como fundamentalmente idénticos. Pero si bien ambos sistemas fueron indudablemente colectivistas, diferían mucho en su contenido socio-económico”. Rothbard.

Como dice Roderick Long “hay una diferencia en el énfasis y en la estrategia entre el fascismo y el comunismo. Cuando se enfrentan con las instituciones existentes que amenazan el poder del Estado - ya se trate de corporaciones, las iglesias, la familia, la tradición - el impulso comunista es por lo general a suprimir ellos, mientras que el impulso fascista es en gran medida a la absorción de ellos”.

Rothbard agrega que por lo mismo, “el fascismo fue un movimiento contra-revolucionario que congeló una serie de privilegios monopólicos en la sociedad, en suma, el fascismo era la apoteosis del capitalismo monopolista de Estado moderno. [11] He aquí la razón por la que el fascismo fue más atractivo (que el comunismo, por supuesto, nunca lo hizo) a los intereses de las grandes empresas”.

Como explica Sheldom Richman, en ese contexto se profundizó la confusión entre mercado libre con el Capitalismo de Estado imperante, lo que terminó por diluir los viejos principios libertarios radicales a favor del conservadurismo autoritario vulgo liberal, y por eso indica que en la actualidad algunos seudo liberales “con demasiada frecuencia defienden acciones particulares de empresas privadas (empresas petroleras, por ejemplo), olvidando que las empresas de hoy son el producto de muchos años de corporativismo…El ejemplo clásico es Ayn Rand en su muy ridiculizado ensayo, "Las Minorías Perseguidas de América: las Grandes Empresas."

Por eso, para Karl Hess consideraba que: “Tanto Joseph Stalin como Adolf Hitler presidieron regímenes de derecha, políticamente, a pesar de las trampas socialistas con que ambos adornaron sus regímenes…”.

Lecturas recomendadas:

  1. La influencia de las ideas absolutistas en el Socialismo. Rudolf Rocker.
  2. Left and right, the prospects for Liberty. Murray Rothbard.
  3. The left-right spectrum. Karl Hess.
  4. Libertarismo ¿De Izquierda o Derecha?. Sheldon Richman.


jueves, 24 de junio de 2010

ARCHIPIÉLAGO UNIVERSITARIO

La polémica entre el Presidente Piñera y el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez, en torno a las propuestas para reformar la educación superior, refleja algo que Claudio Bunster dijo hace tiempo: “El sistema universitario chileno sigue operando como pequeñas uniones soviéticas: burocracias inflexibles y que nunca toman riesgos”.

La frase publicada en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos el año 2008, generó duras reacciones por parte los rectores de la Universidad de Chile y de la UC, en una clara defensa corporativa. El mismo Víctor Pérez, en ese momento habló de falta de respeto a los académicos y académicas chilenas por parte de Bunster, aún cuando éste hace alusión al modo en que opera la institucionalidad universitaria.

Ayer, durante la polémica con Sebastián Piñera, el mismo rector declaró que rechaza “el argumento de modernizar el sistema universitario, termine por profundizar la privatización y mercantilización del sistema" y que igualar los entes tradicionales y privados ante el Estado, supone una "afrenta".

La pregunta es ¿Qué entiende el rector por mercantilizado y por qué en su defensa corporativa coloca en una posición de superioridad a las universidades tradicionales en cuanto a las privadas cuando hay casos que desmienten eso?

Lo cierto es que el sistema universitario está mercantilizado (algo distinto a privatizado), y en muchos casos es ineficiente, haciendo que algunas universidades tradicionales estén muy por debajo de otras universidades privadas.

Contrario a lo que plantea Víctor Pérez, el sistema ya está mercantilizado –si usamos bien el concepto en cuanto proteccionismo o fomento de un monopolio por parte del Estado- porque los recursos hacia algunas universidades tradicionales, aún cuando hay clara ineficiencia en su uso, se siguen recibiendo sin mayores exigencias por parte del Estado, que parece hacer vista gorda ante la ineptitud de las autoridades e irregularidades financieras y académicas de algunas entidades, que incluso no logran la acreditación, dejando a algunos alumnos en ascuas a mitad de camino en sus estudios.

GULAG UTEM

El mejor ejemplo de lo anterior es la UTEM; una universidad tradicional cuyo rector es designado por el Mineduc, pertenece al Consorcio de Universidades del Estado, recibe aportes del Estado, aún cuando desde hace mucho tiempo hay claras ineficiencias e irregularidades financieras, administrativas y laborales.

¿Ese tipo de universidad tradicional defiende Víctor Pérez en su defensa corporativa?

A lo anterior, se suma una burocracia anquilosada e inútil que ha derivado en una especie de orden feudal, que se traduce en profesores que deben hacer clases gratis por meses, para luego terminar impagos, y a los que finalmente ninguna autoridad –indolente- les responde. A eso se suma que los alumnos deben pagar mes a mes por clases que no reciben por falta de académicos, ya que muchos renuncian ante tanta ineptitud.

Quizás por eso entre las propuestas de modernización del Gobierno, basadas en lo propuesto por la OCDE (que planteó crear una institución única que agrupe a todas las universidades) se encuentra avanzar en un sistema de calidad de la información que llega al postulante y sus familias al momento de elegir dónde estudiar.

LOS SOVIET

Si consideramos que hoy, el 32% de los recursos que entrega el Estado a las universidades son aportes directos, y sólo el 19% proviene de fondos concursables, el problema no es la falta de recursos como algunos plantean en base a un sesgo ideológico errado.

No es por falta de recursos –incluso universidades extranjeras hacen aportes a programas de Magíster que luego demoran meses en pagar a los profesores- sino que claramente la mala e irregular administración de éstos por parte de las autoridades, sumado a la falta de transparencia en cuánto al uso de los recursos recibidos y lo que pagan los alumnos mes a mes. En muchos casos, nadie sabe dónde está la plata, pero igual les cobran a los alumnos.

Es más, lo anterior incide en que en algunas de las universidades tradicionales no existan mayores incentivos para desarrollar proyectos de investigación o mejoramientos, porque no dependen de su trabajo sino del aporte directo que llega sí o sí por parte del Estado. Los sueldos de las altas autoridades académicas nunca se traspapelan ni se atrasan, no así los sueldos de profesores a honorarios por ejemplo.

Eso claramente deriva en la constitución de feudos burocráticos donde algunos de los académicos de planta y media jornada, simplemente se dedican a cuidar sus pequeños nichos de poder y los privilegios ganados gracias al amiguismo y el vasallaje, que genera una clara inercia intelectual.

Por eso Claudio Bunster dijo hace tiempo: “El sistema universitario chileno sigue operando como pequeñas uniones soviéticas: burocracias inflexibles y que nunca toman riesgos”.

miércoles, 16 de junio de 2010

Bastiat y el Capitalismo Crony

"Sí, lo digo en alto, son los propietarios de bienes raíces, aquellos que se consideran como los propietarios por excelencia, quienes han socavado el principio de la propiedad, puesto que han apelado a la ley para dar a sus tierras y a sus productos un valor ficticio. Son los capitalistas quienes han sugerido la idea del nivelamiento de las fortunas por la ley.

El proteccionismo es el precursor del comunismo; digo aún más, ha
sido su primera manifestación. Porque, ¿qué demandan hoy las clases sufrientes? No
demandan otra cosa que lo que han demandado y obtenido los capitalistas y los propietarios
de bienes raíces. Ellos demandan la intervención de la ley para equilibrar, ponderar, igualar la
riqueza. Lo que se hizo por medio de la aduana, quieren se haga por otras instituciones, pero
el principio es siempre el mismo, tomar legislativamente de los unos para darle a los otros, y
por cierto, puesto que son ustedes, propietarios y capitalistas, quienes han hecho admitir este
funesto principio no exclamen luego si los más desdichados que ustedes les reclaman el
beneficio".

Bastiat.

Probablemente Bastiat nunca habló de Crony Capitalismo o Capitalismo de Estado, pero claramente entendía que lo que algunos defendían (y defienden) como "libre mercado, gobierno mínimo y derecho de propiedad" no es más que una estructura de privilegios sustentada en el Estado.

*La idea general la desarrollaré más adelante.

lunes, 31 de mayo de 2010

ISRAEL, FUERA DE CONTROL

El ataque israelí a la llamada "Flota de la Libertad", que se encontraba en aguas internacionales demuestra la incapacidad del Estado Israelí para evitar la desmilitarización del conflicto armado con Palestina.

Actualmente, lo que llamamos “guerra” ya no incumbe sólo a soldados de ejércitos estatales regulares, armados con arsenal convencional, sino que incluye: empresas que ofrecen agentes de seguridad privados, además de ayuda logística a gobiernos y particulares; activistas de diversa índole, u organizaciones criminales relacionadas con el tráfico de armas y drogas; además de refugiados, niños y cualquiera que pueda disparar o detonar una bomba y esté dispuesto a morir en combate.

Por ello, en los nuevos conflictos armados, la relación entre los ciudadanos, los diversos actores estatales y grupos en pugna, además de las tácticas y armamentos disponibles, determinarán el carácter del conflicto, su intensidad, capacidad de expansión, alcances y también sus consecuencias.

En este sentido, eso marca el declive de la territorialidad y del ejército como ejes centrales de la Seguridad Internacional, lo que produce la transformación de los conflictos bélicos, desde guerras convencionales, características del enfrentamiento bipolar, a conflictos armados asimétricos, claramente desmilitarizados, cuyo carácter transterritorial denota su rápida capacidad para expandirse por las fronteras, afectando otras esferas y dimensiones de la seguridad internacional, estatal y ciudadana.

La clara prepotencia del ejército israelí con respecto a la Flota de la Libertad –plagada de civiles- denota esa incapacidad del Estado para establecer distinciones a la hora de actuar con la fuerza en cuanto al conflicto.

Si el Estado es incapaz de distinguir entre civiles y “combatientes” es más probable que un conflicto derive en una crisis regional, debido a la creciente presencia de actores no-estatales y la habituación al uso de tácticas no-regulares de guerra, como aquellas consideradas terroristas, que incidan en la intervención de los Estados vecinos.

Con estas probabilidades, se produce entonces, la diversificación de los actores y la transformación de los límites y formas de operar en los conflictos armados, tanto de los Estados como de los actores no-estatales y civiles.

La guerra se vuelve en esencia asimétrica, irregular, desmilitarizada y sin límites.

Lo anterior, coincide con la idea de que la mayor presencia de actores no-estatales (desde periodistas, funcionarios de salud y ayuda humanitaria, hasta activistas y fuerzas paramilitares) es creciente en los conflictos actuales, y termina por involucrar inevitablemente, de alguna u otra forma, a otros estados en éstos.

En este sentido, el número de víctimas producto de un conflicto armado asimétrico, se amplia y se vuelve sumamente variable, más aún cuando en un contexto de guerra civil que deriva en crisis regional, se dificulta distinguir entre fallecidos en combate y bajas no-combatientes.

En muchos casos, las víctimas de un ataque efectuado por un ejército regular, en su mayoría corresponden a víctimas civiles inocentes, y sin embargo son consideradas y cuantificadas como muertos en combate.

Al parecer eso ocurrió en medio de aguas internacionales.

jueves, 20 de mayo de 2010

ANTUCO, LOS MÁRTIRES DE LA CONSCRIPCIÓN OBLIGATORIA

"Durante siglos el Estado ha cometido el asesinato en masa y lo llamó "la guerra"; luego ha ennoblecido la masacre en masa que "la guerra" conlleva. Durante siglos el Estado ha esclavizado a las personas en sus batallones armados y lo llamó "conscripción" en el "servicio nacional". Rothbard.

El 18 de mayo del año 2005, 44 jóvenes oriundos de zonas rurales de la Octava región, en el sur de Chile, murieron congelados en medio de un temporal de nieve y viento en las faldas del volcán Antuco.

Todos estaban cumpliendo con la conscripción militar obligatoria para todos los mayores de 18 años de edad, que establece la Constitución de 1980 en su artículo 22.

Ese día, aunque no vestían ropa apropiada para soportar la nieve, el frío y temperaturas bajo -10 grados, los oficiales de ejército a cargo, insistieron en dar la orden para iniciar la marcha en medio de la ventisca, a 1500 m sobre el nivel del mar. En sólo tres horas perdieron la vida, en vano.

Ante la reacción de los familiares de las víctimas que advertían la clara negligencia criminal, las autoridades políticas y militares de ese momento, no tardaron en apelar al chauvinismo para evitar el juicio público, y declararon héroes a las jóvenes víctimas, diciendo que “habían muerto por la patria” pues se habían presentado voluntariamente.

No obstante, si bien se habían presentado voluntariamente, dicha opción es sólo para presentarse. Si no existen voluntarios, igual se realizan los llamados obligatorios para llenar las plazas vacantes. En ningún caso se considera la objeción de conciencia como argumento para eximirse, y sólo se toman en cuenta problemas físicos y psíquicos.

SERVIDUMBRE INVOLUNTARIA
Esos 44 jóvenes fueron víctimas de la servidumbre involuntaria que es la conscripción obligatoria. Algunos dirán ¿Y quién nos defenderá de un ataque si no existe la conscripción?

La pregunta que deberíamos hacernos es ¿Alguna persona tiene el derecho a obligar a alguien, para defender a otro? No.

Sin embargo, el Estado crea esa ficción, y se la otorga como derecho a otros simples seres humanos -las autoridades de turno, políticas o militares-. Mediante ese subterfugio, éstas han enviado por siglos a miles a morir, y “defender” sus causas, camufladas en los “intereses del pueblo”, “la patria”.

Gracias a esa ficción, gobernantes de diversa índole, que son meros individuos, han podido llevar a cabo sus ambiciones personales de grandeza, pudiendo enviar de una vez a miles con promesas de honor y gloria -generaciones enteras de jóvenes- a morir en el campo de batalla.

En esa lógica, esos seres humanos se convierten en parte de la artillería y son contabilizadas por el Estado, al igual que las balas, las metralletas. Dejan de ser seres humanos y son vistos como cosas.

Y entonces en esos hombres “no hay libre ejercicio, ni de juicio ni de sentido moral, sino que se colocan en el mismo plano que la madera, la tierra y las piedras; y quizá se pudieran fabricar hombres de madera que sirviesen tan bien a ese fin”. Henry David Thoreau.

El consuelo para las madres o esposas de todos esos muchachos fallecidos en nombre de “la patria, el pueblo, la nación” ha sido un muro con su nombre o quizás una módica pensión para sus familias, creyendo que el olvido de las autoridades y de quienes los llevaron a morir no existe.

Tal como al parecer decía Paul Valéry “La guerra es una masacre entre gente que no se conoce, para provecho de gente que si se conoce pero que no se masacra”.

HÉROES OLVIDADOS
El 18 de mayo pasado, ninguna alta autoridad concurrió al quinto aniversario de la tragedia de Antuco. Ninguna autoridad se acordó de esos héroes.

Tal como ha ocurrido siempre, este año nadie se acordó de esos jóvenes, ni siquiera el actual ministro de Defensa Jaime Ravinet, quien también lo era cuando ocurrió la tragedia, durante el Gobierno de Ricardo Lagos (2000-2006).

Quizás sea porque cuando era ministro en ese momento –tal como declaró Angélica Monares, presidenta de la Agrupación de Familiares de las Víctimas de Antuco- Ravinet dijo: “tengo 500 hombres más, voluntarios, para reponer a estos 45 que han muerto”.

Tal como decía Thoreau, los colocó en el mismo plano que la madera, la tierra y las piedras.

martes, 4 de mayo de 2010

RACISMO CONSERVADOR

¿Qué clase de liberales son los miembros del partido republicano en Estados Unidos, justificando la acción coactiva del Estado sobre los individuos según su fisonomía física? ¿Defendiendo los controles y detenciones preventivas por “sospechas razonables”?

En Arizona están echando al piso la universalidad de los derechos civiles previos a cualquier orden social y legal (cualquier liberal sabe esto) al permitir detenciones según “sospecha razonable”.

La ley SB1070, promulgada por la gobernadora Jan Brewer, plantea los agentes policiales podrán detener a cualquier persona en caso de que tengan una "sospecha razonable" de que pueda ser un indocumentado. Es decir, podrán llevar a cabo detenciones arbitrarias según su criterio. Eso, aunque la misma gobernadora dijo no sabes cómo luce un inmigrante indocumentado.

Por lo tanto ¿Qué criterio habrá para que exista una sospecha razonable? La raza.

Lo cierto es que la coacción arbitraria del Estado sobre los sujetos, bajo un criterio de distinción racial, camuflada de “sospecha razonable”, se llama racismo.

Es más, los controles arbitrarios basados en criterios raciales, no sólo son subjetivos, sino que son autoritarios y están a un paso del totalitarismo y la tiranía.

Así es, porque si se permite la coacción –más allá de la legítima defensa ante una agresión actual- por la mera sospecha (basada en este caso en la fisonomía física digámoslo) ya no hay límite para la agresión del Estado por otros motivos diversos.

A otros energúmenos legisladores se les puede ocurrir detener según el color de ojos, o el tipo de corbata o ropa. También para algunos cretinos podría ser motivo de sospecha no llevar la Biblia, el Corán o el Manifiesto Comunista en la mano, y por tanto ser un individuo “un ateo peligroso; o un contrarrevolucionario”.

Incluso aunque exista aprobación mayoritaria y legal -cualquiera sea la aberración que se consagre como ley- no es legítimo. Si mañana algunos conservadores militaristas promulgan una ley -por mayoría- para prohibir el pelo largo ¿Entonces sería legítima sólo por ser de mayoría?

Si decimos sí, entonces constitucionalmente luego permitiremos las redadas para detener “chascones”, mandando al tacho de la basura otra serie de derechos civiles y ciudadanos.

Algunos olvidan que ese criterio era el que justificaba una brutalidad como la esclavitud, pues era legítima porque era legal en un momento dado.

El Estado debe garantizar la seguridad individual en cuanto a una agresión, no contra riesgos o temores remotos. No puede establecer criterios arbitrarios de sospecha –sea cual sea- sobre un grupo de ciudadanos según raza, religión, idioma, etc, pues tiene el riesgo de ejercer coacción ilegitima.

Lo cierto es que no existe ningún derecho a coaccionar a nadie, salvo que esté perpetrando en este momento y directamente un acto abierto de agresión contra los derechos de otros.

Por eso la medida en Arizona es cuestionable. Porque es arbitraria y racista pues su aplicación se determina según un criterio racial -según la mera apariencia física-. Entonces, algunos tienen total libertad de circulación y otros por ser morenos, tienen que andar con su DNI hasta en el baño por si algún agente le considera sospechoso.

¿Por qué tendrían que pedirle su DNI a alguien si está simplemente caminando y no ejerciendo ninguna agresión contra la propiedad o contra otro? ¿Se les detiene sólo por no ser como la mayoría de los blancos de origen?

Es arbitraria y racista porque deja al arbitrio personal de un policía, el carácter sospechoso de un ciudadano -sea éste ilegal o legal-.

Ahí radica lo más grave, porque entrega a ese sujeto la capacidad de discernir al ojo y según su psiquis y su personal opinión sobre la apariencia, quién es sospechoso y quién no.

Lo cierto es que la condición de ilegal no se mide en función de la fisonomía física.
Y vaya que importante esto, porque ahora en Arizona los hijos de blancos e inmigrantes están bajo sospecha simplemente porque su gobierno desconfía de ellos sólo por tener la piel o la cabeza más oscura que la generalidad. Pobres minorías, se nota que los republicanos vulgo liberales ni siquiera han leído a Stuart Mill.

Y esto no se trata de un no respeto a la legalidad. Respetar la legalidad no significa estar de acuerdo con hacer legítima la coacción arbitraria del Estado sobre las personas en base a sospechas, menos aún en base a criterios como la raza.

lunes, 3 de mayo de 2010

MERITOCRACIA, NUEVA FORMA DE DOMINACIÓN TRADICIONAL

La meritocracia se ha constituido en la nueva forma de ocultar y a la vez legitimar, las viejas y vetustas formas de dominio. Es simplemente el velo para ocultar la estructura de privilegios existente y retroalimentada por las propias elites.

Antiguamente, aún cuando ciertos individuos no tenían muchos talentos ni aptitudes, gracias al nepotismo institucionalizado -camuflado en derecho divino y tradición- algunos incluso llegaban a ser reyes.

Así, el poder –y sobre todo la legitimidad para ejercer autoridad sobre otros- estaba relacionado con el origen, el nacimiento, la cuna, la sangre azul y otras ficciones.

En ese proceso, la dominación carismática daba paso con la sucesión a la dominación tradicional, donde las relaciones con el soberano se determinan por la fidelidad personal, relación de linaje o clientelar (obediencia por piedad). Todo quedaba al “capricho” del líder.

Así, por el simple hecho de ser hijo o discípulo cercano de alguien, algunos se convertían en el dominus, gracias al nepotismo sustentado en ficciones.

En todos los casos, las élites y su descendencia se creían moral y éticamente legitimadas por una “cuestión natural o divina” y con ello poseedores absolutos de todo poder y privilegio. Es decir, se levantan como autoridad que merecían la obediencia del resto.

Lo anterior, aún cuando probablemente su dominio tenía su origen en la simple fuerza bruta o alguna mentira religiosa o sobrenatural o ficción mitológica.

DEL DERECHO DIVINO A LA MERITOCRACIA
La llegada de las ideas ilustradas no sólo buscaba iluminar la sociedad – sacarla del estadio teológico del que hablaba Comte- sino también poner fin al poder basado en el derecho divino y las antiguas formas de dominación tradicional heredadas de la Edad Media. No por nada, la idea de democracia moderna, sufragio universal y voluntad general surgieron como únicas y legítimas formas de poder.

Así, se pensaba que la legitimidad de los gobernantes no se debía basar en ficciones como el derecho divino o mitologías de otra índole sino en la suma de las voluntades individuales de quienes los eligieran.

Para todo lo anterior, la instrucción pública para ilustrar a todos los ciudadanos, era esencial. La llamada soberanía del poder político y sobre todo la legitimidad de los líderes, ya no dependería del origen, la sangre o las ficciones religiosas, como en las antiguas monarquías, sino de la voluntad general de los ciudadanos producto de la suma de sus racionalidades.

Lo anterior, debido a la pretensión de establecer un orden institucional impersonal, basado en criterios racionales y técnicos, trajo consigo irremediablemente la tecnificación del sistema estatal y el surgimiento de las burocracias modernas, donde se ya no se obedecería al capricho del líder, sino que a ordenaciones objetivas, legalmente estatuidas, donde incluso se fijan los medios coactivos eventualmente admisibles y el supuesto previo de su aplicación. La forma de dominación racional-legal.

Así, surge lo que Weber denominó la lógica de la meritocracia. Es decir, el acceso al poder y la institucionalidad política gracias a cualidades personales y no debido al origen, los lazos de sangre o la cercanía con el rey. Esto implica además, la separación entre patrimonio público y privado. Ya no existiría apropiación de los cargos como en los antiguos ordenamientos, por lo que no habría cargos hereditarios.

Todo lo anterior, claramente buscaba romper con la lógica de consanguinidad que imperaba en las monarquías y otras organizaciones sociales y políticas, para obtener un sentido racional del orden social en general. Además, se presumía que así se rompería con las estructuras elitistas y nepóticas que durante siglos había retroalimentado el modo de dominación tradicional.

La instrucción pública promovida por los reformadores ilustrados y liberales, buscaba ampliar el plano de competencia para el ejercicio del poder, y la “liberación mental” del pueblo, de sus antiguas cadenas basadas en el misticismo.

El ejercicio del poder ya no sería de exclusividad para los hijos de las elites, instruidos con sus tutores personales sino que para la mayoría de los ciudadanos ilustrados y que tuvieran los méritos para ello.

Ese fue en principio el espíritu ilustrado liberal que impero en principio y que rápidamente se expandió por las nacientes naciones.

No obstante, en la realidad muchas de las viejas formas de dominación continuaron ejerciéndose sin mayor alteración, e incluso imponiéndose a ese nuevo espíritu, garantizando la continuidad de los privilegios políticos y económicos de los antiguos detentadores del poder y su descendencia.

Algunos viejos miembros de las mal llamadas aristocracias monárquicas, aprovechando los privilegios ganados bajo el viejo orden, se unieron a los nuevos detentadores del poder y se convirtieron rápidamente en defensores del nuevo orden, siempre y cuando este no alterara sus viejas inmunidades.

Así, irremediablemente se produjo una nueva asociación entre liberales y los conservadores –que eran firmes partidarios de la destronada monarquía y de la aristocracia- que terminó por frenar el impulso libertario de los primeros, y que mantuvo la estructura de privilegios estatales contra la cual se luchó al derribar el antiguo régimen.

Así, rápidamente la meritocracia, y su promesa de oportunidades para todos y el fin de los privilegios, se vio pasada a llevar por las viejas -pero rearticuladas- estructuras de heredadas del viejo orden, y un sistema educativo cada vez más segmentado y eficiente en cuanto a sustentar y sedimentar la desigualdad.

ABAJO LA MERITOCRACIA
Si entendemos la meritocracia como un espacio neutral de competencia –sin privilegios previos- en torno a la ascensión social, basado sólo en el esfuerzo y las cualidades personales de cada uno ¿De qué meritocracia nos hablan nuestros líderes, cuando es claro que algunos ciudadanos tienen todo los medios a su alcance, y en gran parte bajo su control gracias a su origen?

Según la Primera Encuesta Nacional de la Primera Infancia, presentada por la JUNJI, UNESCO y UNICEF el jueves 15 de abril de 2010, en la Universidad Alberto Hurtado: “en los hogares de los quintiles de menores ingresos hay menos libros, menos juguetes didácticos, como también una menor valoración sobre la importancia de la educación parvularia”.

De qué meritocracia hablan, si un estudio de la Universidad Adolfo Ibáñez demostró que el 71 por ciento de la elite chilena estudia en los mismos colegios y el 20 por ciento de ellos ha estudiado en el Saint George.

No hay respuesta. El discurso de la meritocracia es simplemente el velo para ocultar las viejas estructuras de dominio y privilegios, retroalimentadas por las propias elites. Es la nueva forma de dominación ¿Racional, tradicional? Veamos.

El discurso de la meritocracia no sólo refuerza las posiciones privilegiadas según el origen o capital social (al darle validez a la facilidad de acceso a doctorados, estudios en el extranjero, idiomas y cargos de influencia que sólo las elites tienen) sino que camufla el carácter excluyente y no individual de éstos. Esto permite a los ya privilegiados por su origen, ampliar sus privilegios reclamando su derecho a otras dispensas, por el esfuerzo realizado.

Así, el discurso de la meritocracia, camufla la estructura de privilegios basada en el origen, que sustenta el habitus de dominio de las elites, haciéndola parecer una estructura construida a base de esfuerzo y sacrificio individual. Como los pollitos de Fra Fra.

Lo anterior, incluso sirve para desmoralizar a quienes –sin tener capital social- no logran ascender en la escala social pese a sus esfuerzos y sacrificios personales. Entonces, asumen que son excluidos por falta de méritos, y no por falta de privilegios, nexos u apellidos.

Probablemente esa misma percepción tuvo Michael Young en 1958, cuando siendo secretario del comité político del Partido Laborista, escribió su libro The Rise of the Meritocracy (1870-2033): An Essay on Education and Equality. ("La ascensión de la meritocracia"), donde planteaba su visión pesimista sobre la meritocracia.

Lo cierto es que en el caso de Chile, el discurso de la meritocracia se ha convertido en el nuevo derecho divino de las elites que –y digámoslo- genealógicamente no han sufrido mayores alteraciones desde la independencia.

Esas elites, han decidido cuánto, cómo, dónde y a quiénes se educa. Y esas mismas elites son las que monopolizan el poder político y económico, y se atribuyen la facultad de reconocer o rechazar ciertos saberes o la forma de instrucción que se aplica sobre el resto de los ciudadanos.

Tal como el mismo Young, después decepcionado decía en un artículo titulado “Abajo la meritocracia”: “Con una increíble batería de certificados y titulaciones a su disposición, el sistema educativo ha dictado aprobación para una minoría, y un suspenso para una mayoría que no consigue brillar desde el momento en que son relegados al fondo del sistema de graduación a la edad de siete años o antes”.

Por eso. De qué meritocracia hablan, si un estudio del economista Javier Nuñez, del departamento de economía de la Universidad de Chile, llamado “Movilidad intergeneracional del ingreso en Chile”, fue claro en desmitificar el discurso de la meritocracia, al indicar que a igual formación, méritos académicos, los representantes de la clase alta tenían ingresos en un 35 % superior a los de otras clases sociales.

No por nada, Chile está entre los países con peor distribución del ingreso y mayor desigualdad de acuerdo a coeficiente de GINI, con una brecha desproporcionada entre el 5 % más rico y el 95 % restante.

La movilidad social, a base del mérito es nula, si se considera que si los padres pertenecen al 20% más pobre de la población, se tiene un 31% de probabilidad de permanecer en la misma condición y un 52% de estar entre el 40% más pobre.

La meritocracia es la nueva forma de dominación tradicional.

lunes, 26 de abril de 2010

UTEM NO PAGA A PROFESORES DESDE 2008

La Universidad Tecnológica Metropolitana aún no paga a algunos profesores a honorarios, incluso desde el año 2008, en diversas carreras.

Nadie hace eco de la precaria situación en materia de pagos, que viven algunos académicos a honorarios de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), que es parte del Consorcio de Universidades del Estado de Chile.

Dicha institución (UTEM), aún no cancela los honorarios de varios profesores de diversas carreras correspondientes al año 2009. En algunos casos, a algunos aún no se cancelan clases realizadas durante el año 2008.

Las autoridades y encargados de finanzas de la Universidad Tecnológica Metropolitana, vienen prometiendo dichos pagos desde hace varios meses, lo que nunca se cumple, en medio de justificaciones burdas y evasivas diversas. La última excusa fue el terremoto pasado, donde se prometió pagar todo lo adeudado a los profesores el 15 de abril.

Sin embargo, el día prometido, la respuesta fue que la UTEM no tenía dinero para pagar lo adeudado y que no saben cuándo podrán pagarle a los docentes, si es que pueden hacerlo.

Aun así, se siguen ofreciendo clases en el pregrado y el magíster en varias carreras, sin informar que a algunos de los profesores no les pagan. Lo irrisorio es que -por ejemplo- para el magíster en Ciencia Política, la Universidad de Valencia entregó dineros para costear los servicios académicos de dicho postgrado y, sin embargo, aún no se paga a los profesores.

Ya es tiempo de que las autoridades de gobierno, la Contraloría General de la República, del Consorcio de Universidad del Estado, el Consejo de Rectores, hagan algo para que en la UTEM paguen, o que el gobierno intervenga de forma completa, definitiva y profunda dicha universidad.

Ojalá puedan investigar y hacer públicos estos abusos contra algunos académicos.